• ALE PASTORE

- SEXTINA DE LA NIÑA DEL ÁRBOL DE NÍSPEROS

Actualizado: 26 may



A mi siempre maestro, Marco Martos.

Entre las peras, ciruelas, manzanas, cerezas,

la niña prefiere los nísperos de punzante sabor.

Lleva esa dulzura a través de los años,

y la mujer piensa en los arbustos de la infancia

y los destellos de lo que después le puso de nombre: Amor…


Marco Martos




Quisiera nacer desde la inocencia

porque son mis recuerdos dulces nísperos

vuelven ellos a la rama caída

siempre evocando frescura de niña.

¡Tan soñadora ella va, ahí tan alto!

y así transcurre la vida, los sueños.


Quisiera mantener por siempre sueños

lanzarme al fruto desde la inocencia,

donde la lluvia persiste tan alto

mojando fragantes flores de nísperos.

Tan alegre, risueña, va la niña

meciendo su luz en la rama caída.


Más aún sostenida la caída

saltando, riendo, bailando sus sueños

cuando ser lluvia es también ser la niña

que empaña su tibia voz de inocencia.

Brisa cautiva, como suaves nísperos

tan maduros, creciendo en lo más alto.


Llegarán los pétalos de tallo alto

en el tiempo su fina voz caída,

endulzarán entre ramas más nísperos

alborotando de cantos los sueños.

Fragilidad pura, limpia inocencia,

renacen del árbol, junto a la niña.


¿Quién te sostiene en el ramaje niña

al caer tu existencia a lo más alto?

Si mantienes oculta tu inocencia,

y bailando te sueltas en caída.

Porque los sueños, siempre serán sueños

y los árboles serán siempre nísperos.


En aquella casa bailarán nísperos

y con ellos también bailarás niña

colgada en el bramaje de tus sueños

sin pensar siquiera, cuánto está de alto

ni teniendo aún miedo a tu caída

brillarás en el sol de la inocencia.


Sin sueño de verano ni inocencia

ni la rama caída en el cielo alto

solo mi niña, siendo dulces nísperos.

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